Jesús Manuel Parra Algar
Más de dos décadas formando a personas para que vuelvan a casa sanas y salvas.
Hay profesiones que eliges y profesiones que te eligen a ti. La mía fue de las segundas. Yo empecé en el mundo de la comunicación y el marketing allá por 1996. Catorce años dirigiendo campañas, buscando el mensaje perfecto, aprendiendo a contar historias que movieran a la gente. Y lo disfruté, no voy a negarlo. Pero a veces la vida te pone delante algo que te cambia la dirección sin pedirte permiso.
En 2002 comencé a dar formación. Al principio era un complemento, algo que hacía en paralelo. Pero me di cuenta de una cosa: cuando explicas algo bien —cuando de verdad conectas con la persona que tienes delante— puedes cambiar su forma de trabajar. Y en prevención de riesgos laborales, cambiar la forma de trabajar de alguien puede significar que ese alguien vuelva entero a su casa por la noche. Eso me enganchó.
En 2012 di el paso definitivo. Me convertí en Director Técnico de la Escuela de Estudios Superiores y Empresariales de Andalucía (EESEA) y me volqué por completo en la formación especializada en PRL. No fue un salto al vacío, sino la consecuencia natural de una decisión que llevaba años tomando sin darme cuenta.
Desde entonces llevo acumuladas más de 4.500 horas de formación teórico-práctica en prevención de riesgos laborales. Más de 3.000 horas específicas en maquinaria industrial: carretillas, plataformas elevadoras, puentes grúa, manipuladores telescópicos, equipos de trabajo en altura, maquinaria de obra pública. Y otras 1.500 horas en áreas que no admiten errores: riesgo eléctrico, espacios confinados, atmósferas explosivas, manipulación de productos químicos, primeros auxilios y soporte vital básico.
No son números para impresionar. Son horas reales, delante de personas reales, en situaciones reales. He participado profesionalmente en más de 300 empresas industriales y de construcción. He trabajado con equipos de Airbus, Navantia, Coca-Cola, Pepsico, Dragados, Abengoa, FCC, Bureau Veritas, Grupo Adecco, Alstom y muchas otras. He estado en la ampliación del Puerto de Algeciras, en la remodelación de la Estación de Chamartín, en tramos del AVE Murcia-Almería, en obras offshore y proyectos petroquímicos. Cada obra te enseña algo que no viene en ningún manual.
Cuando pisas una planta industrial o subes a una estructura en construcción y ves cómo trabaja la gente, entiendes que la teoría sola no basta. La formación tiene que ser práctica, concreta, pegada a la realidad del tajo. Por eso me formé hasta obtener el Máster en Prevención de Riesgos Laborales con tres especialidades. Por eso me homologué como formador UNE 58451 para carretillas elevadoras y UNE 58923 para plataformas PEMP a través de AENOR. Por eso cuento con la homologación de la Fundación Laboral de la Construcción y de la Fundación del Metal para la Formación, Cualificación y el Empleo. Y por eso tengo el certificado oficial de Formador de Formadores del Ministerio de Trabajo.
No busco títulos por coleccionarlos. Cada certificación responde a una necesidad que detecté sobre el terreno. Si una empresa me pide formar a sus operarios en un equipo específico, necesito estar acreditado para hacerlo con rigor, con respaldo normativo y con la credibilidad que da haberlo hecho cientos de veces antes.
También he dedicado más de 400 horas a la formación de oficios del sector metal según convenio. Eso significa estar al día con los 25 itinerarios formativos, conocer las exigencias de la Tarjeta Profesional del Metal y entender qué necesita cada trabajador para cumplir con la normativa y, sobre todo, para trabajar seguro.
He escrito artículos técnicos y divulgativos sobre prevención, maquinaria y seguridad en obra. He elaborado documentación técnica y materiales formativos para cursos de alto riesgo. No lo hago por visibilidad: lo hago porque creo que el conocimiento que no se comparte no sirve para nada.
Si me preguntan qué me mueve después de más de veinte años haciendo esto, la respuesta es sencilla. Cada vez que entro en un aula o me planto en una obra para dar formación, pienso en lo mismo: que la persona que tengo delante entienda el riesgo, lo respete y sepa gestionarlo. No quiero alumnos que aprueben exámenes. Quiero trabajadores que tomen buenas decisiones cuando nadie les está mirando.
Esa es mi historia. Sin adornos, sin promesas grandiosas. Solo un profesional que lleva más de dos décadas intentando que la gente trabaje mejor y vuelva a casa sana. Si eso te parece poco, es que aún no has visto lo que pasa cuando alguien no recibe la formación adecuada.
Jesús M. Parra Algar
Director Técnico – EESEA | Formador especializado en PRL
www.eesea.es · www.escuelaprevencion.com
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